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Puerto Santana

feb. 04, 2018 22:09

en Opinión

Diario La Mañana de Bolívar - Opinión - Puerto Santana

No se mueve excesivamente en el escenario, no salta, tampoco grita ni arenga al público. Su instrumento habla por él, a veces parece que tuviera vida propia. La guitarra de Carlos Santana ya es una vieja conocida, hace cincuenta años que es protagonista con su voz distintiva y ese rasgo que deja entrever su bagaje latino con blues, psicodelia y misticismo religioso. Nacido en Autlén, Jalisco, México, Santana creció nutriéndose del entorno musical de su padre, un violinista mariachi. A los quince años se trasladó con su familia a San Francisco, corrían los años 60 y en San Francisco primaba la cultura hippie, el rechazo a la guerra de Vietnam, la experimentación con drogas. Los términos psicodelia, amor libre, poesía y utopía capturaron a este joven chicano que ya pintaba como buen guitarrista. Comenzó a tocar en un lugar regenteado por Bill Graham, el Filmore West, donde se escuchaba música en vivo y se presentaban bluseros de la talla de Al Kooper y Mike Bloomfield, y terminó siendo apadrinado por el propio Graham, quién le ayudó a formar la Carlos Santana Blues Band.
Formada la banda, Carlos Santana definió su sonido: una poderosa sección de percusión y un órgano Hammond armando para la base para que su guitarra hable, gima, grite y llore (él mismo reconoció que siempre quiso imitar con su instrumento la voz de Aretha Franklin). Nunca se había escuchado algo semejante: rock, blues y música latina sonando en la misma banda. “Me di cuenta que la cosa era sencilla - le explicó Santana al periodista Jordi Sierra - Nada de tocar viejos standars en versiones nuevas. Nada de acudir al folklore y hacerlo más rítmico con algo de percusión. La esencia seguía siendo el rock y eso era lo que debíamos hacer, pero con nuestra raíz. Me puse a escuchar los viejos experimentos de Mongo Santamaría y de otra gente que habían logrado darle un giro al jazz, dándole el latir africano por un lado y el color caribeño por el otro. El afro-jazz había sido una pauta sin completar y no había salido de las fronteras del jazz, pero en esos finales de los 60 la fuente era el rock, así que parecía obligado y sencillo buscar esa unión o aproximación.”

Puertos a desembarcar
Hoy desembarcaremos en algunos puertos (discos) de Santana que nos ayudarán a trazar un panorama aproximado de la frondosa y rica obra de Carlos Santana y su agrupación.
Debutan con “Santana” (1969), un disco eminentemente instrumental y con inspiradas improvisaciones. A instancia de su manager, Bill Graham, incluyen ‘Evil Ways (Malas costumbres)’, un tema salsero que grabó Willie Bobo en 1967, que se convertiría en su primer éxito. Pero la consagración de Santana tomó cuerpo con su segundo disco, “Abraxas” (1970). Aquí comenzó a darle forma ese prototípico sonido: tres percusionistas (José Chepito Áreas, Rico Reyes y Mike Carabello) y un baterista (Michael Shrieve) que marcan la percusión afro-centroamericana distintiva de la agrupación; el bajo de David Brown, el órgano de Gregg Rolie y la guitarra distintiva del líder terminan de darle forma al ‘sonido Santana’.
“Abraxas” brilla en general pero hay que detenerse en las versiones de ‘Oye como va’, de Tito Puente, ‘Black Magic Woman’, de Peter Green y su ‘Samba pa’ ti’, bolero instrumental con el solo de guitarra más escuchado e imitado de toda su carrera.
En la década del 90 Santana parecía estar condenado a un eterno revival hasta que en 1999 encontró a Clive Davis, productor de su primer disco, que en ese entonces era presidente de Arista Records y comenzaron a planear un disco en conjunto. “Hice un esquema del plan arquitectónico del álbum. - contó Davis - La idea era que la mitad del disco fuese como el Santana clásico de ‘Oye como va’, y ése era también el deseo de Carlos, mientras que para la otra mitad propuse colaboraciones con otros artistas. Esas colaboraciones, que no comprometerían su integridad, serían muy valiosas en función de la difusión radial, que era precisamente lo que quería Carlos”.
“Supernatural” hizo resurgir a Santana y la magia de su guitarra. Si bien sus composiciones no desentonaban, el vuelco definitivo lo dieron los artistas que aportaron frescura con sus canciones.
La estrategia no era novedosa, se trataba de captar al público nuevo que no conocía a Santana, grabando con artistas de la nueva generación: Lauryn Hill, Maná, Eagle-Eye Cherry, Everlast y Rob Thomas aportaron composiciones y sus voces. ‘Smooth’, de Rob Thomas (Matchbox 20), fue una de las últimas en registrarse, pero se constituyó en un éxito. Thomas le había sugerido a Santana que llamara a George Michael para cantar el tema, pero Carlos había escuchado la voz de Thomas en el demo e insistió para que él la cantara.
Rob Thomas comentó que Santana diseñó “Supernatural” para cambiar, a través del sonido, la estructura molecular de la gente: “Me hizo sentar y me explicó que, como músicos, eso es lo que hacemos. Podés tocar una nota y cambiar las sensaciones de la gente. Es difícil reproducir los dichos de Carlos, porque nunca resulta tan elocuente como él lo dice y suena medio tonto viniendo de mí, precisamente. Pero Carlos me hizo ver un nuevo propósito en lo que hago. Me puso todo en perspectiva.”
El álbum cierra con ‘The Calling’, una inspirada zapada de Carlos con Eric Clapton. El británico había desistido de participar en el álbum pero cuando vio a Santana junto a Lauryn Hill tocando en una ceremonia de los Grammys, lo llamó nuevamente al mexicano para ser parte del disco.
En 2010 salió a la calle “Guitar Heaven, The Greatest Guitar Classic of All Time”, disco homenaje de Santana a los grandes guitarristas el rock de todos los tiempos. Brilla con luz propia las versión de ‘While My Guitar Gently Weeps’, de George Harrison, con la vocalista India.Arie y el cello de Yo-Yo Ma, que viene como anillo al dedo para el lucimiento de Santana en guitarra acústica y eléctrica (en la grabación original de los Beatles Eric Clapton es el guitarrista).
Otro clasicazo, en este caso de los Rolling Stones, ‘Can't You Hear Me Knocking’, de innegables aires latinos, es cantado por Scott Weiland (Stone Temple Pilots), le permite al guitarrista mexicano emular a su manera el solo original de Mick Taylor.
Hay también una versión de ‘Riders of the Storm’, tema de uno de sus grupos preferidos, The Doors. Aquí participan Ray Manzarek, tecladista original de los Doors y Chester Bennington (Linkin Park)
“The Doors es mi grupo favorito - le confesó Carlitos a Andy Green -Yo siempre digo que somos como ellos, si ellos hubieran tenido la disciplina que no te lleva a la distracción y destrucción.”
En esta selección de grandes guitarristas no podían estar ausentes Jimi Hendrix y su himno ‘Little Wing’, con Santana y Joe Cocker intercambiando sapiencia y veteranía; tampoco Jimmy Page con Led Zeppelin en ‘Whole Lotta Love, con el cantante Chris Cornell (Soundgarden); y menos el riff más transitado del rock, el de Ritchie Blackmore en ‘Smoke On the Water’, tratado respetuosamente (participa Jacoby Shaddix (Papa Roach).
También hay recreaciones de ‘Back in Black’(AC DC), ‘Fortunate Son’ (Creedence), ‘Sunshine of Your Love’ (Cream), entre otras.
“Guitar Heaven, The Greatest Guitar Classic of All Time” tiene un tufillo commercial y oportunista. La elección de estos clásicos montándose en el eterno caballo del revival, y la participación de vocalistas de diferentes extracciones delatan la intención de atraer nuevos públicos, pero con algunos desniveles, las versiones tienen su valor propio y siempre está el hermoso sonido de la guitarra de Carlos Santana, emulando a sus grandes colegas y pares, maestros de las seis cuerdas.

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